Ciudados Básicos

Las Siestas: Sus verdades, su poder, mis horrores y mis aciertos.

Algo que aprendí cuando estudié para Sleep Coach fue la importancia de las siestas, realmente no tenía idea que eran la base del sueño nocturno, piedra angular del descanso de nuestros hijos y que los niños hasta los 3 años ( promedio) deberían dormirlas.

Con Marina, la Pinki, mi hija mayor jamás conocí un problema relacionado al sueño, lo suyo eran los cólicos pero ni las malas noches ni las ojeras nos acompañaron durante sus doce primeros meses ( considerando que yo salí embarazada de Lorenzo cuando ella tenía 3, si TRES meses )…sus siestas eran largas, consolidadas y no recuerdo haber pasado por transiciones de 3 a 2 siestas o de 2 a 1 complicadas… o ya me olvidé…?

Con mi gordo, si que nos costaron… y cuando logramos que las duerma de manera natural, sin forzarlo pero si con una rutina saludable para él, su patrón de sueño cambió por completo…

Cuando identifiqué que muchas de las situaciones que atravesamos yo podía conducirlas de manera respetuosa pero firme hacia un buen descanso, todo fue estructurándose nuevamente…

Les cuento un poco, cuales fueron mis aciertos, errores y horrores, quizás a más de una puede servirle en este preciso momento:

Mi hijo me parecía impredecible:

Casi por los 5 meses mi gordo me parecía impredecible, no sabía cuándo quería dormir ( lloraba), cuando quería comer, cuando estaba fastidiado por algo en especial y me costaba mucho reaccionar. Entonces dejé de hacerlo… si, dejé de reaccionar, dejé de tener una respuesta “ a priori” sobre él y lo que traté de hacer fue ayudarlo a tener una mini rutina ( flexible) acorde con su edad, esto hizo que se instale un buen patrón en él, dejó de estar sobre girado, cansado, agotado y empezamos a ponerlo a dormir sus siestas anticipándonos a ese estado de “sobregiro” que irónicamente es el PEOR para que cualquier bebé logre relajar. Siempre despierto ( no alerta) para comprender que para pasar de despierto a dormido hay que ser consciente de esto. Lo bueno de nuestra rutina es que poco a poco, Lorenzo empezó a saber qué sucedería después de cada etapa de su día y con el tiempo, de manera natural colaboraba con esas pequeñas actividades y no mostraba resistencia ( tampoco sumisión, sino que fluía de manera natural).

Mi error era asumir que sus siestas habían terminado:

Cuando empezamos a consolidar 2 siestas (de chiquitito), estas duraban poco tiempo, o por lo menos no lo que “ políticamente” deberían, es decir 60 minutos o más. Al analizar la situación, noté como yo reaccionaba al primer: Ahhhh de mi hijo y no le permitía desarrollar sus habilidades de autocalma ( justamente practicarlas es lo que necesitan para instaurarlas en ellos), al darme (y darle) la oportunidad de esperar 5, después 10, después 15 minutos noté como mi gordo se calmaba sólo, como después volvía a dormirse por unos minutos más. Marcando  poco a poco una gran diferencia en su descanso.

No promovía el ambiente de descanso:

Cuando un bebe, no duerme con facilidad tenemos que ayudarlo haciendo todo lo necesario para lograrlo. No se trata de darle un biberón de wawasana relajante concentrado, sino de crear un ambiente amigable para descansar y es en este punto donde la oscuridad juega un papel importantísimo; Se que muchos libros, corrientes de pensamiento, etc. indican que para las siestas es mejor dormir con luz en la habitación, quizás esto puede ser contemplado si tu hijo duerme siempre y donde sea de manera natural ( me pasaba con mi hija mayor), pero si no es el caso, tienes que promover el descanso desde adentro, es decir de manera química, la oscuridad y la temperatura (fresca) le mandan señales a la glándula pineal, la cual sincroniza con nuestro reloj biológico y produce melatonina= hormona del sueño. El silencio es importante también y sobretodo evitar la televisión antes de descansar lo es más.

Las Famosas Transiciones:

Estas fases que marcan como nuestros hijos van creciendo, pasando de una etapa a otra, a veces llegan desordenando todo a su paso. Nuestras rutinas, esas que nos constaron tanto se ven automáticamente diluidas por los cambios de 3 a 2 y de 2 a 1 siesta. El truco aquí es evitar el sobregiro del bebe.

Es decir: Si está dejando la tercera siesta, trata de dilatar un poco el inicio de la siesta 1 y 2, para qué?, para que esta supuesta siesta 3 no sea necesaria y la remplaces por el famoso: Early Bedtime / Acostando a tu hijo más temprano.

Cuando no quería dormir:

Creo que los niños deben ser respetados, no adelantados en ninguna etapa, como mamás hacemos todo lo que está a nuestro alcance para que ellos estén bien.

Algo que aprendí en las maravillosas Jornadas de Cuidados Básicos es que los niños pueden lidiar bien con las actividades para las que están físicamente y mentalmente preparados, más no para las que aun emocionalmente no han llegado a madurar. Creo firmemente en los límites y siento que son estos los que le dan un marco de cuidado a la crianza. Si es hora de dormir, es hora de dormir… Por Qué?. Porque eso le permitirá a tu hijo disfrutar del siguiente día plenamente o en todo caso, de la siguiente actividad. Porque el sueño es tan importante como la comida para ellos.

En oportunidades nuestros hijos tratan de prolongar el contacto inventando todo tipo de requerimientos y llorando. Esto nos deja dos mensajes que debemos analizar, pues nos tratan de decir algo…

Quizás balancear nuestro día, para estar con ellos en lo importante y que así, empiecen a tener mayor calma para abordar las siestas, la noche y lo que esta implica.

Si nuestro hijo debe descansar porque realmente lo necesita ( eso lo sabe cada mamá) es bueno manifestarse con firmeza, no en tono de regaño, sino de información, no como una medida autoritaria, sino como una medida desde la empatía.

Les dejo la frase de mi libro favorito en el mundo, que me ayudó muchísimo a manejar este momento, cada una la puede adaptar a su vida, a su día, a su hijo, pero la original es esta:

“Ahora tienes que ir a dormir porque ya es tarde, me parece que estas muy enojado, si llorar te ayuda un poquito tal vez te haga bien. Yo no puedo hacer nada más. Ya te dormirás, porque de verdad necesitas dormir”.

No creo que un niño deba ser ” dejado” llorando para dormir en ningún momento (ni siestas ni noches), pero si creo que ellos manifiestan su protesta o cansancio a través del indescifrable llanto y que acompañarnos en este proceso es importante para ellos.

La compañía en la noche:

Si tu hijo duerme en su cuarto, es mejor que lo haga de manera independiente, es decir: si lo comparte con su hermano o hermana está bien, pero fíjate que sus rutinas lleguen a sincronizar y si tienen etapas muy diferentes, es mejor que tu hijo menor duerma contigo para no alterar su proceso natural. Si duermen con alguna nana en el cuarto, mi consejo de corazón es que dejen de hacerlo.

Primero y desde lo teórico: Porque el sueño el algo muy íntimo y genera mucho vínculo.

Segundo y desde lo vivido: Por casi doce meses, Lorenzo dormía acompañado, porque se despertaba muchas veces y yo me turnaba con su nana, mi compañera desde hace 4 años, a quién le agradezco horrores el apoyo diario. El día que ella salió del cuarto de mi gordo, él empezó a practicar de manera natural la autocalma, porque tenía que hacerlo, ya no había nadie que le dijera “Shhhhh”, dejó de tener una presencia que era casi como una lamparita prendida, o una señal de alerta y si él se levantaba de la siesta volvía a dormirse y si lo hacía en la noche también. Aveces gritaba o lloraba en la madrugada  y yo me acercaba y le decía que era hora de dormir. Pero conforme empezó a estar sólo en su cuarto, aprendió a calmarse, dejó de buscarnos en la noche y por ende empezó a consolidar todo su sueño.

Qué fue lo que necesité para lograr dar este paso?

Confiar en él, nada más. Ninguna ciencia, ningún curso, ninguna ayuda, nada más que mi instinto que sentía que esta vez, el iba a poder y sino yo lo acompañaría en el proceso. Pero todo empezó a darse cual efecto dominó, poco a poco, sin presión.

Nuestros hijos no son “programables” pasan por etapas y sobretodo siempre, lo que da resultado, es lo que se sostiene en el tiempo y no se fuerza, se acompaña, se respeta y  se cuida en lo importante.

Ojalá les sirva. Un abrazo. Mili

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